Ignacio ‘Pincho’ Ortega es un líder, pero también un soldado. Uno más de los que se ponen el casco antes de cada batalla y se lanzan a la pista dispuesto a hacer lo que el equipo necesite. Capitán por responsabilidad, pero compañero por convicción. Lo mismo ordena el juego, da asistencias o anota, que se deja el cuerpo en defensa, pelea cada rebote o corre una transición. Su jerarquía no nace de reclamar protagonismo, sino de ponerse al servicio de los demás.
Esa es una de las grandes virtudes de la selección española de baloncesto en silla de ruedas, entender que el talento individual solo tiene sentido cuando se prioriza lo colectivo. Y ‘Pincho’ representa esa filosofía. Es el director de orquesta cuando toca organizar, el anotador cuando hace falta y el primero en ponerse el mono de trabajo cuando el partido exige sacrificio. En Ottawa, esa será una de las armas de una España que quiere conquistar la primera medalla mundial de su historia.
Hace casi un año, en Sarajevo, la selección nacional se proclamó campeona de Europa por primera vez. Un éxito inesperado para muchos desde fuera, pero no para un vestuario que llevaba años trabajando para alcanzar ese momento. Entre los protagonistas de aquella conquista estuvo ‘Pincho’, aportando puntos, asistencias, rebotes y robos, pero también algo menos cuantificable: la capacidad de hacer funcionar al equipo.
Aquel oro continental cambió el escenario. En Canadá ya no habrá factor sorpresa. Los rivales la respetarán más, pero también tendrán una motivación añadida: derrotar a la campeona de Europa. “En el vestuario todos creíamos lo que podíamos hacer. Desde fuera había muchas dudas por todos los cambios que hubo, éramos la selección más joven, y ganar el Europeo nos ha dado confianza. Demostramos que el trabajo que llevamos haciendo muchos años funciona”, explica el madrileño.
Pero el capitán sabe que Sarajevo pertenece al pasado. El Mundial comienza con las cuentas a cero: “Sabemos que es una competición totalmente distinta, que lo conseguido antes no nos garantiza nada. Vamos con humildad, ganas y mucha hambre”.

La capitanía ha añadido peso a sus hombros, pero no ha cambiado su manera de entender el baloncesto. Su liderazgo se mide por cuánto está dispuesto a dar cuando España lo necesita. Y esa madurez es fruto también del camino recorrido. Ottawa será su segundo Mundial. El primero llegó en Hamburgo, en 2018, cuando apenas tenía 17 años.
“Aquel fue un torneo que siempre estará en mi recuerdo, mi debut con la selección absoluta. Ahora que han pasado ocho años soy un jugador mucho más maduro, con más experiencia y con una visión diferente de lo que significa representar a España. He aprendido a gestionar los momentos buenos y no tan buenos. Ser capitán te suma más responsabilidades, pero disfruto esta oportunidad, es con lo que soñaba desde niño, ayudar a llevar a la selección a este nivel”, admite.
También llega después de una temporada extraordinaria con el CD Ilunion, con el que conquistó la Liga y la Champions y en la que fue uno de los jugadores más valiosos por su enorme aportación. Su baloncesto tiene muchas caras. Destaca por su defensa y su envergadura, pero también por su visión de juego y su relación con el aro, casi instintiva. ‘Pincho’ tiene la canasta en la cabeza, una brújula interior que parece apuntar siempre hacia el objetivo.
Nació sin ambas piernas de rodilla hacia abajo, aunque su historia deportiva no se explica desde la limitación, sino desde todo aquello que ha conseguido construir sobre una pista. Allí donde otros ven obstáculos, él encuentra soluciones. Y allí donde un partido exige un esfuerzo extra, aparece su instinto de soldado.

Una generación con talento y valentía
A su lado, España ha construido una generación que irradia talento y descaro. Óscar Onrubia, Manu Lorenzo, Pau Poyatos, Adrián García, Paco García Quiles y Biel Carbó representan la juventud de un equipo que ha aprendido a competir sin complejos. Junto a ellos, la experiencia de Pablo Zarzuela, Lalo Prieto, Alexis Ruiz, Luis Cristen y Julio Vilas aporta equilibrio a una selección que combina hambre y conocimiento.
En el banquillo está Abraham Carrión, arquitecto de un proyecto que continúa creciendo. El seleccionador ha dirigido la evolución de un grupo que, después del éxito continental, afronta ahora un reto de otra dimensión. España se ha preparado a conciencia durante el verano con varias concentraciones y un par de torneos. El último examen, en Colonia, dejó resultados irregulares: derrota por la mínima ante Alemania y un duro tropiezo frente a Gran Bretaña, precisamente el rival al que había derrotado en la final del Europeo.
“La preparación ha sido muy buena, hemos entrenado aspectos del juego que necesitábamos mejorar y seguimos construyendo esa identidad como equipo. Hemos cambiado piezas y estamos encajando mejor que nunca. En el último torneo no salieron todos los resultados que queríamos, pero analizamos lo que pasó y aprendemos de los errores, preferimos llevarnos los golpes en este tipo de partidos”, señala.
España quedó encuadrada en el Grupo C junto a Japón, Polonia y Colombia. Un grupo exigente en el que cualquier despiste puede cambiar el rumbo de una competición. Estados Unidos, Italia, Brasil y Países Bajos están en el Grupo A; Australia, Gran Bretaña, Turquía y Argentina en el C; y Alemania, Marruecos, Irán y Canadá en el D. La selección sabe que el oro de Sarajevo no concede ninguna ventaja cuando empiece la competición.
“Es un grupo muy exigente, cualquier rival te puede poner en dificultades, tenemos que centrarnos en nosotros desde el principio”, añade. Ese es el mensaje. No mirar demasiado lejos ni dejarse llevar por lo ocurrido hace un año. España nunca ha subido al podio de un Mundial. Su mejor resultado fue el cuarto puesto conseguido en Incheon en 2014. El recuerdo de aquel resultado lleva más de una década esperando ser superado. Ahora hay una generación que cree que puede hacerlo.
“En el vestuario hablamos de medalla, somos deportistas, un equipo muy competitivo y aspiramos a lo máximo. Tenemos ambición, pero no pensamos en el resultado final, solo en el inicio y en ir partido a partido. Nos vamos a dejar todo en la pista”, reconoce ‘Pincho’ Ortega.













