
Judith Rodríguez se ha marchado de la Copa del Mundo de esgrima en silla de ruedas de Pattaya sin metal, pero con sensaciones que dejan margen para el optimismo. La viguesa terminó séptima en espada y novena en florete en una prueba de máximo nivel internacional, en la que pudo seguir acumulando rodaje y comprobar que el hombro derecho vuelve a acompañarla. Sin embargo, la propia tiradora reconoce que tanto su cuerpo como su cabeza no respondieron como esperaba durante la competición.
La lesión, por la que tuvo que pasar por el quirófano en 2025, condicionó su continuidad durante la pasada temporada. El brazo no respondía como quería y en los asaltos había movimientos que no podía ejecutar al cien por cien. Cinco meses alejada fueron el precio de recuperar una articulación que había vuelto a dar problemas.
No era una lesión cualquiera. Llegaba después de que Judith hubiese hecho historia en París 2024, donde conquistó el bronce paralímpico y devolvió a España al podio en unos Juegos 24 años después. A su regreso de la cita francesa tuvo que afrontar la operación y comenzar de nuevo. Volvió un año después, en el Mundial de Corea del Sur, con un puesto entre las seis mejores. Después llegaron una plata y un bronce en la Copa del Mundo de Indonesia. Pero el hombro volvió a reclamar protagonismo y tocó parar. Descansar. Recuperar. Volver a construir.
Este año, poco a poco, el camino parece despejarse. En Pisa, Judith comenzó con un quinto puesto. En marzo ganó un bronce en Budapest. Durante estos meses ha mantenido un intenso trabajo de recuperación y preparación para volver a competir entre las mejores. Y en Pattaya, aunque no ha logrado los resultados esperados, volvió a competir.
Primero llegó el florete, su arma de referencia y la que le permitió subir al podio paralímpico en París. En el tablón de 32 apenas dio opciones a la india Rekha Tanwar, a la que derrotó por un contundente 15-3. El camino se frenó en la siguiente ronda ante la georgiana Gvantsa Zadishvili, que se impuso por 15-5. Novena posición final.
Quedaba la espada. Y ahí la gallega volvió a mostrar carácter. Comenzó con autoridad frente a la uzbeka Mekhriban Jalgasova, a la que venció por 15-5. En octavos tuvo que apretar hasta el último toque para superar a la rusa Anna Klimenkova por un ajustado 15-13. El desafío de cuartos de final, sin embargo, era mayúsculo: enfrente esperaba la surcoreana Hyo Kyeong Kwon, número uno del cuadro.
La española no pudo prolongar su recorrido y cayó por 15-9. El resultado le otorgó la séptima plaza. Ahora llega el momento de mirar hacia adelante, porque el calendario empieza a adquirir otro significado. En octubre se pondrá en marcha el proceso de clasificación para los Juegos de Los Ángeles 2028. Cada prueba contará y cada punto empezará a acercar el sueño de regresar a una cita paralímpica. La primera gran estación será Cardiff. Del 6 al 11 de octubre, el Campeonato de Europa abrirá oficialmente ese camino. Judith ya conoce lo que significa hacer historia. Y también sabe lo que cuesta volver cuando el cuerpo obliga a detenerse.









