
El agua apenas ofrece resistencia cuando Javier García hunde las palas. El cuerpo, cinchado al asiento, avanza y retrocede con precisión, acompasado por un movimiento que parece repetido miles de veces. Cada palada empuja el bote, pero también arrastra detrás meses de esfuerzo, dudas y paciencia. En Ámsterdam, sobre las aguas de la pista de Bosbaan, el alicantino volvió a sentirse entre los mejores al ser sexto en skiff PR1 2.000 metros del Mundial de remo paralímpico.
Después de un año tortuoso, de una infección en la cadera provocada por una bacteria, cuatro meses de espera para pasar por el quirófano y una recuperación lenta y complicada, el resultado tiene un valor que va mucho más allá de una clasificación. Ya había dejado su tarjeta de presentación en París 2024, donde fue séptimo y conquistó un diploma paralímpico.
Después llegó el parón obligado. “Mentalmente fue muy duro. Veía a mis compañeros competir mientras yo me quedaba en casa”, recuerda. La vuelta tampoco fue sencilla. La operación dejó secuelas y aparecieron problemas en el abdomen. Hubo que empezar prácticamente de nuevo, recuperar sensaciones y reconstruir la confianza. Lo hizo sin atajos, con resignación y paciencia.
Este verano, en el Europeo de Italia, fue séptimo. Pero aquella regata dejó una sensación clara, todavía había margen para crecer. El Mundial iba a ser la oportunidad de comprobarlo. Y en Bosbaan, la pista artificial de remo más antigua del mundo, García dio un paso adelante. En su serie terminó cuarto con un tiempo de 10:16.69, el quinto mejor registro de todos los participantes.

La semifinal era otra historia. Para entrar en la lucha por las medallas necesitaba acabar entre los tres primeros. Delante estaban algunos de los nombres llamados a marcar la carrera, entre ellos el británico Benjamin Pritchard y el italiano Giacomo Perini. Y estaba también Shmuel Daniel, el israelí al que el español había señalado como su gran obstáculo.
La prueba se hizo esperar ya que una tormenta eléctrica obligó a retrasar varias horas la competición. Cuando por fin llegó el momento, el alicantino tenía claro el guion. Daniel salió por delante, García marchaba cuarto. Cuando quedaban 500 metros cambió el ritmo hasta que la remontada se completó. Cruzó la línea de meta en 9:15.29, dos segundos por delante de su rival. La clasificación para la final estaba asegurada.
“Planteé una buena estrategia, mi rival iba a salir más rápido y confiado. Cuando pude levanté el pecho, metí fuerza en cada palada y fui a por él”, explica. Al terminar, exhausto, se llevó las manos a la cabeza. No era para menos: “Estaba en la final, entre los mejores. Estoy muy contento, fue una regata para recordar”.
La final le esperaba al día siguiente y el cuerpo pasó factura. El esfuerzo de la semifinal pesó en los músculos y García terminó sexto, con un registro de 9:46.55. Por delante, el británico Pritchard hizo valer su condición de favorito y defensor del título para imponerse con 8:50.46. El australiano Erik Horrie fue segundo, con 8:57.27, y el ucraniano Roman Polianskyi completó el podio, con 9:01.38.
El sexto puesto, sin embargo, sabe a mucho más. Sabe a regreso, a recompensa y a la confirmación de que aquel largo paréntesis no había borrado todo lo construido. “Estoy feliz porque tengo mucho que dar aún”, asegura.
Su historia deportiva ya había conocido antes el límite. En diciembre de 2018 sufrió un grave accidente de moto. Permaneció mes y medio en coma inducido y durante un tiempo se temió por su vida. Las consecuencias del accidente le llevaron a una silla de ruedas.
Entonces apareció de nuevo el remo, un deporte que ya practicaba desde niño. Le ofreció otra oportunidad y García decidió agarrarse a ella. Desde entonces ha convertido cada entrenamiento y competición en una forma de avanzar. Ahora, el Mundial de Ámsterdam abre otro capítulo. El sexto puesto es un impulso de cara a la próxima gran meta que aparece en el horizonte: los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.
En Ámsterdam también compitieron otros representantes españoles. El doble sculls mixto PR3 formado por Verónica Rodríguez y Mario Alfredo Serrano terminó octavo. El cuatro con timonel PR3, integrado por Rocío Fraguela, Marc Vila, Daniel Díaz, Elur Alberdi y Ainoa Masana, fue tercero en la final B y concluyó el campeonato en novena posición.










