domingo,septiembre 20, 2026
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Un bronce agridulce para Juan Saavedra en el Mundial de tiro olímpico

El gallego sube al podio en carabina tendido 50 metros R9 después de perder en el último disparo el desempate por una plaza para los Juegos de Los Ángeles 2028.

Un tiro. Una sola bala. Apenas 0,6 puntos. Eso fue todo lo que separó este domingo a Juan Saavedra de la plata mundial y, sobre todo, del billete para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. El tirador gallego tuvo al alcance de la mano una de esas plazas que se ganan después de años de trabajo, pero el último disparo decidió que tendría que esperar.

Se colgó el bronce en el Mundial de tiro olímpico de Changwon (Corea del Sur), un metal de enorme valor deportivo que, sin embargo, dejó un sabor agridulce. Saavedra y el tailandés Anuson Chaichamnan llegaron igualados a la última ronda de la final de carabina tendido 50 metros R9. El premio no era únicamente luchar por la plata o el oro, también estaba en juego una plaza paralímpica.

El italiano Tommaso Starec, que marchaba en cabeza y acabaría conquistando el oro, ya tenía asegurado el billete. Por eso, el duelo entre el español y el tailandés adquiría una dimensión especial. La respuesta llegó en forma de décimas. Chaichamnan firmó un 10,5 y Saavedra respondió con un 9,9. La diferencia, mínima sobre el papel, resultó decisiva. El gallego tuvo que conformarse con el tercer puesto y vio cómo se escapaba una de las grandes recompensas de la competición.

Aun así, el bronce tiene un mérito extraordinario. A principios de temporada, Saavedra era número uno del mundo en las pruebas de carabina R3 y R6. Pero a finales de julio una inesperada reclasificación le obligó a cambiar de escenario competitivo y a adaptarse a nuevas modalidades. De repente, el triple medallista paralímpico -plata en Londres 2012 y bronces en Tokio 2020 y París 2024- tuvo que reinventarse con apenas mes y medio de margen.

Cambió incluso su manera de tirar y tuvo que incorporar un muelle para apoyar la carabina. Todo era nuevo. El tiempo, escaso. La exigencia, máxima. Y aun así, respondió. En la ronda de clasificación terminó sexto, con 622,3 puntos, suficiente para meterse entre los ocho mejores y ganarse un sitio en la final. Allí salió decidido, se instaló desde el comienzo en las posiciones delanteras y llegó a las últimas rondas ocupando la segunda plaza. Hasta que apareció Chaichamnan en último disparo.

«Estoy contento por la medalla, pero también algo extraño porque llevo poco tiempo entrenando en esta clase, desde el cambio hace un mes y medio», ha reconocido. El resultado no ha borrado el objetivo. El pontevedrés ya mira hacia el martes 15 de septiembre, cuando tendrá una nueva oportunidad en la prueba de carabina tendido 10 metros R5. «Estoy confiado, con ilusión por conseguir la plaza paralímpica lo antes posible», asegura. Si no llega en Changwon, todavía habrá nuevas oportunidades: en la Copa del Mundo de diciembre, en el Mundial de 2027 y en el Europeo de 2028.

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