Judith Rodríguez vuelve a mirar al futuro con la confianza de quien sabe que ha superado una etapa difícil. Después de meses marcados por los problemas físicos en su hombro derecho, la viguesa ha encontrado en el Campeonato de Europa de esgrima en silla de ruedas en Cardiff el escenario perfecto para reivindicar su talento. Lo ha hecho por partida doble: al bronce conquistado en florete ha añadido una brillante medalla de plata en espada.
La gallega volvió a demostrar que su ambición permanece intacta. En Gales, cada asalto ha sido un paso más hacia la recuperación de sus mejores sensaciones y una nueva prueba de su capacidad para competir entre las grandes figuras de la disciplina. Los dos metales, además de ampliar su palmarés, tienen un valor añadido: suponen sus primeros puntos en el proceso clasificatorio para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.
Un camino firme hacia la final
Rodríguez comenzó la competición de espada con paso decidido. En la fase de poules no conoció la derrota y cerró su participación con cinco victorias que confirmaron sus aspiraciones. Se impuso por 5-1 a la alemana Leonie Robinson y a la francesa Enora Tarju, venció por 5-2 a la turca Senay Guner y repitió el 5-1 ante la británica Emily Holder. Su triunfo más ajustado llegó frente a la ucraniana Yevheniia Breus, a la que superó por 5-4.
Con la confianza reforzada, la viguesa afrontó las eliminatorias directas. En octavos de final volvió a cruzarse con Guner, pero esta vez resolvió el duelo con autoridad, por 15-7. En cuartos mantuvo el control ante la francesa Clemence Delavoipiere, a la que derrotó por un contundente 15-5.
El billete para la final exigía, sin embargo, un esfuerzo mayor. En semifinales esperaba la británica Gemma Collie, una rival que llevó el combate hasta un desenlace muy igualado. Rodríguez tuvo que remontar y apretar hasta el último instante para encontrar el tocado decisivo. El 7-6 final premió su resistencia y su capacidad para gestionar la presión en uno de los momentos más delicados.
En el último asalto esperaba de nuevo Breus, la ucraniana a la que ya había derrotado en la fase inicial. Esta vez, la experimentada tiradora salió con mayor solidez y agresividad, encontró mejores respuestas y consiguió imponer su ritmo para vencer por 15-8.
La derrota dejó a Rodríguez a las puertas del oro, pero no empañó una actuación sobresaliente. La plata europea confirma su progresión y refuerza las señales positivas que viene ofreciendo tras los meses complicados por su lesión. Cardiff se convierte así en un punto de inflexión para una deportista que vuelve a competir con argumentos para mirar de frente a las mejores.
Con esta medalla, la viguesa alcanza las cinco preseas continentales, después de haber conseguido cuatro bronces en anteriores campeonatos. La plata es la primera de su trayectoria europea e iguala a históricos de la esgrima en silla de ruedas española como Carlos Soler y Gema Hassen-Bey, que también fueron subcampeones.
Gustavo Molina termina en el puesto 19
La participación española también contó con Gustavo Molina, que compitió en la prueba de sable. El deportista manchego firmó dos victorias en la fase de poules, ambas por 5-4, ante el ruso Andrei Pranevich y el griego Stylianos Souliotis.
En el resto de sus enfrentamientos cedió ante el polaco Adam Jablonski (1-5), el italiano Andrea Jacquier (2-5) y el húngaro Bence Csepke (0-5). Ya en el tablón de 32, Molina no pudo superar al británico Rashid Shah, que se impuso por 15-7. El español concluye así su participación en el campeonato continental en la decimonovena posición.












