Hace apenas cuatro años, el fútbol para ciegos español tocó fondo. El histórico descenso al Europeo B en 2022 en Pescara (Italia) sacudió los cimientos de una selección acostumbrada a pelear por medallas y títulos continentales. Aquella caída obligó a iniciar una profunda reconstrucción que hoy afronta su examen más exigente: volver a sentirse una potencia europea.
Ese camino hacia la recuperación comenzó a finales de 2021 entre desencuentros, cambios generacionales, despedidas de referentes y la irrupción de jóvenes. Ahora, España regresa al Campeonato de Europa con un objetivo tan ambicioso como necesario: subir al podio para clasificarse para el Mundial de Brasil 2027, una cita a la que solo accederán las tres mejores selecciones del torneo.
El premio va, además, mucho más allá. El evento de São Paulo será una de las grandes estaciones en el trayecto hacia Los Ángeles 2028 y repartirá dos plazas para los Juegos Paralímpicos. Estados Unidos ya tiene asegurada su presencia como país anfitrión, mientras que China también cuenta con billete tras conquistar en abril el Campeonato Asiático. La plaza africana se decidirá este año, y la sudamericana, el siguiente año.
España, por su parte, mantiene abiertas varias vías de clasificación para Los Ángeles. El Europeo es ahora la más inmediata: alcanzar el podio supondría sellar el billete para el Mundial y mantener intactas sus opciones de llegar a la cita paralímpica. Además, los Juegos Europeos de Ginebra, en el verano de 2027, otorgarán otra plaza al campeón, mientras que los Juegos IBSA del mismo año ofrecerán una plaza más de clasificación. El camino, por tanto, es largo y todavía quedan oportunidades, pero España sabe que un buen resultado en Estrasburgo allanaría ese recorrido.

Con Julián Martín al frente, la selección llega a territorio francés con una identidad renovada. El bloque combina la serenidad de los veteranos con el descaro de una generación que quiere devolver a España al lugar que ocupó durante años. La ilusión ha sustituido a las dudas, aunque nadie olvida las lecciones del pasado reciente. En un torneo cada vez más competitivo, cualquier despiste puede volver a acercar el fantasma del descenso.
La recuperación también ha pasado por el regreso de futbolistas diferenciales. Adolfo Acosta vuelve a ejercer de líder dentro y fuera del campo. El veterano internacional cumple un cuarto de siglo defendiendo la camiseta española, una trayectoria repleta de medallas paralímpicas, mundiales y europeas. Además del gol, su experiencia, liderazgo y calidad continúan siendo un valor incalculable para el grupo.
En ataque, buena parte de las esperanzas recaerán sobre Miki Sánchez y el joven Unait Sánchez, llamados a asumir la responsabilidad goleadora en un equipo que ha perdido parte de su pegada respecto al ascenso logrado en el Europeo B. No estarán Antonio Martín Gaitán ‘Niño’, máximo goleador de aquel torneo, todavía recuperándose de una operación de menisco, ni Sergio Alamar, elegido mejor jugador de esa competición y que ha decidido priorizar su carrera como monologuista. Tampoco viajará Juan José Pancho, uno de los máximos realizadores de la Liga esta temporada, por motivos personales.
Tres ausencias de peso que obligarán al resto del equipo a repartir responsabilidades ofensivas. Miki Sánchez, que viene de firmar 28 goles este curso, asume ese reto con naturalidad. El delantero destaca el buen ambiente del grupo y reivindica una idea que se repite en el vestuario: competir partido a partido.

“El objetivo es clasificarse para el Mundial y el sueño es ir a los Juegos de Los Ángeles. Pero el Europeo es muy complicado, hay que ir paso a paso y dejarlo todo en el campo”, ha explicado Miki, que también pone en valor su recuperación física después de los graves problemas de rodilla que arrastró tras Tokio 2020. Su buen momento goleador le hace encarar el torneo con confianza: “Ofensivamente espero no perdonar si tengo jugadas claras”.
Pero su aportación no se limita al ataque. El balear reivindica también el trabajo colectivo y la importancia de compartir vestuario con referentes. “También me gusta recuperar balones y ayudar a la defensa. Tener a jugadores al lado como Adolfo, que es una referencia y me hace crecer, o Niño, al que agradezco sus consejos y apoyo, es muy importante. Ojalá podamos llevarnos el oro”, ha añadido.
Unait Sánchez representa el relevo generacional y afronta la cita continental con la ambición de quien sabe que la selección está ante una oportunidad para demostrar que el trabajo de los últimos años ha dado sus frutos. “Tenemos muchas ganas y estamos motivados. Somos un grupo muy unido y nos hemos preparado bien, con un buen trabajo durante estos meses. El objetivo principal es luchar y llevar a la selección donde se merece, como ir a Los Ángeles 2028, pero hay que ir paso a paso y darlo todo en el Europeo para conseguir plaza en el Mundial”, ha señalado.
El equilibrio será otra de las claves. La fortaleza defensiva volverá a ser una de sus principales señas de identidad, con Javi Serrato, Álvaro Gómez-Cambronero y Robert Echeverría sosteniendo la retaguardia, mientras Dani Barrenechea y Alberto García aportarán seguridad bajo los palos. A ellos se unen Joel Sánchez, Andrés Herrero y el guía Ceferino Sánchez, completando un grupo cohesionado que ha hecho de la solidaridad su punto fuerte.

“La sensación es que podemos competir, hay una idea como equipo, una base y un sistema de juego. Nos ha tocado el grupo menos difícil, pero no es más fácil. Son tres partidos, hay que confiar y esperamos clasificarnos para semifinales. Contamos con recursos y banquillo, podemos sacarlo adelante. En lo personal, estoy muy contento por ir y poder aportar. Aquí no hay egos, somos un equipo, todos vamos a una”, ha añadido el portero Alberto.
El estreno no concederá margen para la relajación. El 17 de agosto espera Turquía, vigente subcampeona de Europa y uno de los rivales más exigentes del continente. Un día después llegará el duelo frente a Italia, liderada por el peligro ofensivo de Paul Iyobo, antes de cerrar la fase de grupos ante Rumanía, sobre el papel el adversario más asequible.
Al otro lado del cuadro aguardan Alemania, Inglaterra, Grecia y Francia, vigente campeona de Europa y campeona paralímpica en París 2024, confirmando el enorme nivel de un torneo que pondrá a prueba el crecimiento de la selección española. La reconstrucción ya ha dejado atrás sus capítulos más duros. Ahora llega el momento de demostrar que el renacimiento es real y que ‘La Roja’ vuelve a estar preparada para competir, otra vez, entre las mejores de Europa.













