Cada competición es una oportunidad para medir el camino recorrido. En Ornago (Italia), la doma paralímpica española encontró algo más que buenos resultados: confirmó que el trabajo de los últimos años empieza a traducirse en actuaciones cada vez más competitivas sobre el cuadrilongo. A poco más de un mes del Campeonato del Mundo de Aachen (Alemania), el equipo nacional regresó con confianza renovada y argumentos para mirar al futuro con optimismo.
El CPEDI3 italiano era la última gran prueba antes de que la dirección técnica anuncie la convocatoria definitiva para el Mundial, que se celebrará del 19 al 23 de agosto. Nadie quiso desaprovechar la ocasión para reivindicar su candidatura.
La gran protagonista fue Carla Onrubia. Con 17 años, la amazona continúa confirmando que es una de las grandes promesas. Junto a Valerio, dominó la competición de Grado IV al imponerse en dos de las pruebas disputadas y completar su actuación con un segundo puesto en la Kür, consolidándose como una de las referencias del equipo nacional.
También dejó una actuación muy sólida Iker Beitia. Montando a Belizzo, el jinete vasco subió tres veces al tercer escalón del podio en Grado IV, demostrando regularidad y competitividad en cada reprise. En Grado III, la murciana Carmen López firmó otro de los mejores balances del equipo. A lomos de Bribón de Ymas consiguió un segundo puesto, un tercero y un cuarto, manteniéndose siempre entre los binomios más destacados de su categoría.
Por su parte, Alejandro Nande, con Alfa de Cearan, obtuvo una quinta posición como mejor resultado en Grado V, mientras que Jesús Silva Jaén, junto a Divine, logró un meritorio sexto puesto. El buen rendimiento individual tuvo continuidad en la clasificación por equipos, donde España terminó en una notable cuarta posición. Un resultado que confirma la evolución del grupo.
El siguiente desafío será mucho mayor. Aachen reunirá a la élite mundial y servirá para comprobar hasta dónde puede llegar esta generación de jinetes y amazonas. También supondrá un primer punto de partida en el camino hacia los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, una cita con la que España sueña regresar después de que su última representación en doma paralímpica fuera la de Sonia Villalba en Sídney 2000.






