El último balón encontró las manos adecuadas. El reloj agonizaba, la tensión llenaba el pabellón y España necesitaba una acción para culminar un sueño que hace apenas unos años parecía inalcanzable. Javier Quiles no falló. Su tanto en los instantes finales desató la euforia en el Centro Deportivo Siglo XXI de Zaragoza y selló una victoria tan ajustada como histórica sobre Suecia (51-50). El rugido de los ‘leones’ ya se escucha entre los grandes del continente.
Siete años después de dar sus primeros pasos como selección, el combinado español de rugby en silla de ruedas ha logrado un ascenso que trasciende lo deportivo. La conquista del Campeonato de Europa B abre las puertas de la máxima categoría continental y confirma el crecimiento acelerado de una disciplina que ha encontrado en el esfuerzo colectivo el mejor argumento para derribar barreras.
Nada fue sencillo en el camino hacia la gloria. El estreno dejó una derrota tan dolorosa como reveladora frente a República Checa (44-45), un encuentro decidido por mínimos en el que ya brillaron Unai Gonzalvo, con 19 tantos, y Juan Tiján, con otros 11. Lejos de tambalearse, España convirtió el revés en impulso.

La reacción llegó con autoridad ante Sudáfrica (54-39), gracias al acierto ofensivo de Gonzalvo, autor de 16 puntos, Tiján, con 14, y Marc Subirón, que añadió otros 11. Después apareció Suecia, rival que ya anticipaba el desenlace del campeonato. España ofreció entonces una actuación convincente para imponerse por 55-43, apoyada nuevamente en la inspiración de Tiján y Gonzalvo y en la decisiva aportación de Javier Quiles.
Con la confianza recuperada, el equipo dirigido por Mariano Hurtado afrontó unas semifinales de máxima exigencia frente a Italia. Fue un duelo físico, intenso y de desgaste permanente, resuelto gracias al liderazgo ofensivo de Gonzalvo, autor de 25 puntos, para firmar un trabajado triunfo por 50-44 que abría las puertas de la gran final.
Allí esperaba, otra vez, Suecia. El partido respondió a todas las expectativas. Ninguna selección consiguió despegarse en el marcador y cada posesión adquirió un valor decisivo. El intercambio de golpes mantuvo la incertidumbre hasta el desenlace, cuando, con el encuentro suspendido sobre un hilo, Quiles apareció para escribir la jugada que sentenciaba el encuentro (51-50).
El éxito confirma la evolución de un deporte que, aunque todavía joven en España, no ha dejado de crecer. La Liga nacional ya cuenta con ocho clubes y cada temporada aumenta la práctica de una modalidad que combina elementos del rugby, el baloncesto y el balonmano, utilizando un balón de voleibol para facilitar el manejo. Practicado por deportistas con tetraplejia, parálisis cerebral, triples amputaciones y otras grandes discapacidades físicas, el rugby en silla de ruedas ha encontrado un desarrollo sostenido gracias al compromiso de jugadores, técnicos y entidades.
La recompensa va mucho más allá del trofeo levantado en Zaragoza. España competirá por primera vez en el Europeo A, donde se medirá con las grandes potencias continentales, y además participará en los Juegos Paralímpicos Europeos de 2027, previstos en Ginebra. Un nuevo escenario para una generación que ha demostrado que el crecimiento no entiende de plazos cuando el talento, el trabajo y la convicción avanzan en la misma dirección.
La gesta lleva los nombres de Edgar Escolan, Unai Gonzalvo, Raúl Mercado, Samuel García, Marta Llauradó, Xavier Lorca, Javier Quiles, Marc Subirón, Juan Tiján y Christian Páez.






