Aachen despidió a la doma paralímpica española con algo más que resultados: dejó la sensación de que el trabajo de los últimos años empieza a convertir las promesas en realidades. Sobre el cuadrilongo alemán, España se codeó con la élite y regresó con nuevos argumentos para mirar hacia el futuro con ambición.
Una de las protagonistas fue Carla Onrubia. Con 18 años, la amazona y Valerio terminaron duodécimos en el Grado IV con una media de 68,486%, la mejor puntuación conseguida hasta ahora por un español en un campeonato del mundo de esta modalidad. Un registro que adquiere todavía más valor por la juventud de una deportista que apenas comienza a descubrir hasta dónde puede llegar.
Estudiante de Medicina y recuperada de un tumor cerebral, Onrubia compite con dificultades en el control de su lado izquierdo y en el equilibrio. Nada de ello le ha impedido desarrollar una notable precisión sobre el caballo. Tras debutar en un Europeo con 15 años, Aachen supuso un nuevo salto en su trayectoria.
El Mundial, sin embargo, también le recordó que la alta competición se construye tanto con aciertos como con experiencias difíciles. Valerio llegó a la primera prueba después de sufrir un susto antes de entrar en pista y la tensión acabó condicionando el rendimiento del binomio. En la segunda jornada, varias partes del ejercicio salieron con solvencia, pero una pantalla durante el galope volvió a poner al caballo en alerta.
“Aún no me he hecho a la idea de que acabo de competir en un Mundial, ha sido un honor representar a España. Acabo de empezar y nos queda mucho margen de mejora, pero también muchos años y concursos por hacer. Espero que algún día lleguemos a meternos entre los mejores, aunque ya nos estamos codeando. Ya estamos entre los 12 primeros del mundo, eso me motiva a seguir adelante, luchando por sueños que quedan por cumplir. Con el tiempo, llegaremos a estar ahí arriba”, ha explicado.

Félix Gómez, de una caída a la élite
Si Carla Onrubia representa el futuro, Félix Gómez encarna la capacidad de convertir una segunda oportunidad en una carrera deportiva de élite. El jinete toledano, natural de Añover de Tajo, terminó octavo en Grado II con Merlín y se convirtió en el primer español en alcanzar una final en un campeonato del mundo de doma paralímpica.
En 2015, un accidente laboral cambió su vida. Mientras trabajaba en una de las naves de su granja de gallinas, subió a reparar unas chapas de uralita que había desmontado un tornado. Una de ellas cedió y él cayó desde unos seis metros de altura, provocándose una lesión medular.
Tras su paso por el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo volvió a montar a caballo. Cuando descubrió que existía la posibilidad de competir en doma paralímpica, no dudó. Los campeonatos de España y los títulos conquistados con Merlín fueron preparando el terreno para el gran salto de Aachen. Allí llegó la recompensa: una plaza en la final y un octavo puesto que ya forma parte de la historia de la disciplina.

Iker Beitia confirma su progresión
También regresó de Alemania reforzado Iker Beitia, que disputaba su segundo Mundial junto a Belizzo. El jinete vasco protagonizó una de las evoluciones más significativas de la delegación. En su primera participación hizo un 64,028%, y ahora ha elevado su puntuación hasta el 66,351%, una mejora de más de dos puntos que le permitió escalar de la decimoctava a la decimocuarta posición del Grado IV.
Su presencia tuvo además un valor colectivo. La puntuación obtenida por Beitia fue el tercer resultado contabilizado por España para la clasificación por equipos, en la que la selección terminó decimoquinta, por delante de países a los que hasta ahora no había conseguido superar.
La trayectoria del jinete añade otra capa a ese resultado. En 2007, un accidente durante una prueba de cross provocó un traumatismo craneoencefálico que le mantuvo tres semanas en coma. Al salir del hospital estaba en silla de ruedas y no podía hablar. Los daños cerebrales afectaron a su lado derecho y al equilibrio. Pero Beitia volvió a montar seis meses después. A base de esfuerzo y constancia, ha conseguido llegar a uno de los mejores momentos de su carrera en un deporte que conoce desde niño.

Carmen López completa la selección
La cuarta integrante del equipo español en Aachen fue Carmen López, que compitió con Bribón de Ymas y obtuvo una puntuación de 62,167% en Grado III. La amazona murciana continúa avanzando en la élite pese a las secuelas de un accidente sufrido a los 27 años, cuando una puerta de un camión que estaba descargando cayó sobre ella y le fracturó varias vértebras, dejándola en silla de ruedas.
Con falta de sensibilidad y fuerza en las piernas y espasticidad, monta con varias prótesis de titanio en las vértebras lumbares. Antes de regresar a la competición fue juez de doma clásica y entrenadora, pero volvió a buscar el lugar que siempre había ocupado junto a los caballos: la pista. Su presencia en Aachen vuelve a ser la expresión de una misma palabra que define buena parte de las historias de este equipo: resiliencia.
Los resultados de Aachen dejan la lectura de que la doma paralímpica española está creciendo. La duodécima plaza de Carla Onrubia, el octavo puesto de Félix Gómez, la progresión de Iker Beitia y la actuación de Carmen López dibujan una selección con presente y, sobre todo, con margen para seguir avanzando.
El próximo gran horizonte son los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. España sueña con volver a estar allí después de que su última representación en esta disciplina correspondiera a Sonia Villalba, en Sídney 2000.











