Hay victorias que llegan con sabor a victoria y otras que dejan un poso de frustración. La de España ante Rumanía fue de las segundas. El 3-0 permitió a la selección española cerrar con orgullo la fase de grupos del Europeo de fútbol para ciegos en Estrasburgo, pero no pudo borrar lo ocurrido en los dos primeros encuentros. El empate ante Turquía y la derrota frente a Italia pesaron demasiado y dejaron a ‘La Roja’ fuera de las semifinales, de la lucha por las medallas y también del Mundial de Brasil 2027.
El objetivo estaba claro desde el primer día. España había regresado a la élite continental con ambición y con la intención de pelear entre las mejores. Pero el fútbol castiga los pequeños detalles. Ante Turquía tuvo oportunidades de sobra para cambiar el rumbo del campeonato. Hasta cuatro dobles penaltis se escaparon. Frente a Italia tampoco estuvo lejos de su rival, pero le faltó aquello que decide los partidos igualados: contundencia en las áreas.
Con esos resultados, el encuentro ante Rumanía adquirió un significado diferente. España saltó a la pista sabiendo que ya no podía alcanzar las semifinales. Turquía había derrotado a Italia y ambas selecciones se aseguraban el pase. Ya no quedaba premio en forma de medalla, pero sí una cuestión de orgullo. Y de eso tuvo mucho el equipo de Julián Martín.
El seleccionador español apostó esta vez por un quinteto más ofensivo. Miki Sánchez y Unait Sánchez comenzaron a generar peligro, mientras Adolfo Acosta amenazaba a balón parado. Monopolizó el balón y empujó a Rumanía hacia su área, que se cargó pronto de faltas y España encontró ahí una rendija. Llegó el doble penalti y Adolfo Acosta asumió la responsabilidad. El canario acarició la pelota, tomó aire y ejecutó el lanzamiento con precisión. El balón se marchó ajustado al palo izquierdo (1-0).
Miki Sánchez pone la sentencia
El alivio llegó nada más comenzar la segunda parte. Miki Sánchez recibió el balón de Javi Serrato en la valla izquierda. Lo condujo hacia dentro, se marchó por fuera, se deshizo de varios defensores y soltó un zurdazo seco que primero golpeó en el palo y después terminó en el fondo de la portería (2-0).
En la siguiente acción, Miki volvió a rozar el gol con otro disparo que se encontró con el poste. Pero el balear no perdonaría poco después. Desde unos diez metros volvió a armar la zurda y encontró un tiro potente y raso que sorprendió al guardameta rumano. Partido sentenciado. España todavía tuvo oportunidades para ampliar la diferencia, pero el marcador ya no se movería.
El Europeo, sin embargo, no ha terminado para España. Cambia el objetivo. De luchar por las medallas se pasa ahora a espantar los fantasmas del descenso. La selección debe evitar las dos últimas posiciones y, además, busca terminar entre las seis primeras para obtener el billete para los Juegos Europeos Paralímpicos de Ginebra del próximo verano.
La cita suiza adquiere una importancia enorme porque el campeón conseguirá el billete para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. Para España, después de quedar fuera del Mundial, es ahora la vía que queda abierta hacia la gran cita paralímpica, a falta de saber si acudirá también a los IBSA World Games que reparte otra plaza.
El siguiente obstáculo será Grecia. España afrontará el partido sabiendo que una victoria tendría un doble premio: aseguraría la permanencia, garantizaría su presencia en Ginebra y permitiría pelear después por el quinto puesto ante el vencedor del Alemania-Rumanía.
España (3): Alberto García (PT), Javi Serrato, Álvaro Gómez-Cambronero, Adolfo Acosta, Miki Sánchez, Unait Sánchez, Robert Echevarría, Andrés Herrero, Joel Sánchez y Dani Barrenechea (PT). Entrenador: Julián Martín. Guía: Ceferino Sánchez
Rumanía (0): Mirceau Alexandru Radu (PT), Marian Alexandru Cucu, Dumitru Negret, Cosmin Cornel, Krisztian Laszlo, Vasile Ovididu Cucu, Emanuel Saul Burulea, Mihai Petru, Alexandru Daniel y Cristian Andrei (PT). Entrenador: Florin Jidanu













