
La selección española de fútbol para ciegos cayó ante Italia (1-2) en su segundo partido del Europeo y afronta ahora una última jornada en la que ya no depende de sí misma para alcanzar las semifinales. Tras el empate sin goles ante Turquía en el debut, el margen de error se ha evaporado: ganar a Rumanía y esperar resultados favorables. No hay otro camino.
Italia necesitó apenas nueve segundos para poner patas arriba el partido. Francesco Cavallotto sacó de centro, avanzó con decisión y filtró un pase hacia el área. Allí apareció Paul Iyobo, que controló y levantó la pelota con la zurda, lejos del alcance de Dani Barrenechea. El golpe fue seco, inesperado, demasiado temprano incluso para que las gradas terminaran de acomodarse.
España intentó recomponerse, pero lo hizo a contracorriente. El equipo dirigido por Julián Martín se protegía con una línea defensiva demasiado hundida y encontraba a Miki Sánchez muy aislado en ataque. Italia, en cambio, olía cada espacio. Y antes de que se cumpliera el minuto cinco llegó el segundo mazazo.
Iyobo sacó una falta, condujo hacia dentro, giró sobre sí mismo y, desde más de diez metros, soltó un derechazo potente y ajustado al palo para firmar el 0-2. Dos zarpazos, dos goles. Italia había convertido el comienzo en una cuesta arriba casi imposible.
El seleccionador español movió el banquillo. La entrada de Unait Sánchez y Adolfo Acosta permitió a España adelantar metros y ganar presencia ofensiva. Pero las buenas intenciones no terminaban de transformarse en ocasiones. La selección quería, insistía, empujaba, pero le faltaba filo. Italia, con Cavallotto e Iyobo como principales amenazas, necesitaba muy poco para inquietar.
Un gol esperanzador
Cuando todo parecía encaminado al descanso con el marcador en contra, apareció Miki Sánchez para devolverle vida a ‘La Roja’. Quedaban apenas 15 segundos, Unait envió el balón a la valla izquierda y el balear recibió allí, se revolvió, dejó atrás a varios defensores y se plantó frente al guardameta italiano. Entonces llegó la pausa, un toque sutil, preciso, suficiente para superar al portero y cruzar la pelota, que acabó besando la red. España se marchaba al vestuario con un hilo de esperanza.
La segunda parte comenzó bajo la lluvia. El cielo descargó y el balón, resbaladizo, añadió una dificultad más a un partido ya exigente. El aguacero apenas duró unos minutos, pero España salió con otra actitud. Miki y Unait presionaron más arriba, Acosta se situó como enganche y Javi Serrato cerró por detrás. La reacción, sin embargo, no terminó de traducirse en peligro.
Italia perdió fuelle, claridad e intensidad a medida que avanzaban los minutos, pero España tampoco encontró el camino hacia el empate. El reloj comenzó a jugar en contra y, en el tramo final, Iyobo volvió a asumir el protagonismo. El delantero italiano tuvo el 1-3 en sus botas, pero se topó con Dani Barrenechea, que repelió dos disparos, mientras otros dos intentos se marcharon por encima del travesaño.
España apretó, pero no encontró el último pase, el último disparo, ese golpe de fortuna que necesitaba para rescatar al menos un punto. El tiempo se consumió y con él buena parte de sus opciones de alcanzar las semifinales, donde hay tres billetes en juego para el Mundial de Brasil 2027. Debe ganar a Rumanía este miércoles por al menos dos goles de diferencia y esperar que Turquía pierda con Italia.
España (1): Dani Barrenechea (PT), Javi Serrato, Álvaro Gómez-Cambronero, Adolfo Acosta, Miki Sánchez, Unait Sánchez, Robert Echevarría, Andrés Herrero, Joel Sánchez y Alberto García (PT). Entrenador: Julián Martín. Guía: Ceferino Sánchez
Italia (2): Giacomo Cerri (PT), Brian Andrés Ramírez, Damiano Giunta, Paul Iyobo, Francesco Cavallotto, Mauro Campanale, Antonino Leandro, Massimo D’attolico, Nicola Mauro y Pierdomenico Renzone (PT). Entrenador: Luca Di Pasquale.











