
El camino hacia Los Ángeles 2028 ya está en marcha. La primera parada era Sao Paulo y el judo español para ciegos respondió con la determinación de quien sabe que cada combate puede marcar el futuro. El Grand Prix brasileño, estreno del ranking clasificatorio para los próximos Juegos Paralímpicos, dejó un balance de cuatro medallas de bronce y un importante botín de puntos.
El primero en subir al podio fue Sergio Ibáñez, decidido a dejar atrás el sabor amargo que le dejó París 2024, donde cayó en su estreno tras haber conquistado la plata en Tokio 2020. El aragonés, que superó una complicada lesión en la muñeca izquierda durante 2025, continúa demostrando que ha recuperado su mejor versión. Después de enlazar podios en Giza, Sao Paulo, Tiblisi y Astaná, llegó a Brasil como líder del ranking mundial de la categoría J2 -70 kilos.
Su torneo comenzó con una derrota en cuartos de final frente al uzbeko Kemran Nurillaev, pero lejos de venirse abajo convirtió la repesca en una exhibición de autoridad. Primero necesitó apenas diez segundos para derrotar por ippon al chileno Johann Luis Herrera con un espectacular tomoe-nage, la técnica en la que proyectó a su rival por encima de su cabeza. Después superó al francés Youn Balcou, siempre dominando la iniciativa hasta lograr otro ippon. En la lucha por el bronce tampoco dio opciones al brasileño Thiego da Silva, al que derrotó en apenas un minuto para colgarse una nueva medalla.
También confirmó su gran momento María Manzanero. La madrileña, bronce en Tiblisi y campeona en el Grand Prix de Astaná, sigue consolidándose entre las mejores de la categoría J1 -52 kilos. Debutó venciendo por ippon en el suelo a la indonesia Novia Larassati, antes de caer en semifinales frente a la brasileña Rosicleide de Andrade tras un combate muy igualado decidido por wazari. En la pelea por el bronce volvió a mostrar personalidad y ambición. Aprovechó una acción en el suelo para controlar el brazo de la uzbeka Bonu Babaeva y lograr un ippon que la llevó nuevamente al podio.
Si Manzanero representa el presente y el futuro, Marta Arce continúa siendo el gran referente del judo español. A las puertas de cumplir 49 años, la vallisoletana mantiene intacta la competitividad que la ha convertido en la judoca española más laureada de la historia, con cuatro medallas paralímpicas.
Tras ceder ante la uzbeka Kumushkhon Khodjaeva, posterior campeona, la castellana-leonesa respondió con una victoria fulgurante sobre la chilena Estefanía Martínez. Diez segundos bastaron para marcar un ippon y conquistar el bronce en J2 -60 kilos, demostrando que sigue aspirando a disputar sus sextos Juegos Paralímpicos.
La cuarta medalla española llevó la firma de Rodrigo Suárez. El madrileño confirmó que ya ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad al estrenarse con éxito en la categoría J1 +95 kilos. Después de perder en cuartos de final frente al brasileño Wilians de Araujo, reaccionó derrotando por ippon al mexicano Óscar Aguirre en la repesca. En el combate por el bronce perdía por wazari frente al kazajo Baglanbek Onalbek cuando encontró el momento preciso para ejecutar una acción decisiva y lograr un ippon que le aseguró un lugar en el podio.
Por su parte, el navarro Íñigo Gerbolés no pudo superar ni al estadounidense Benjamin Goodrich ni al brasileño Marcelo Casanova en la categoría J2 -95 kilos y finalizó en quinta posición. Con cuatro bronces, sensaciones muy positivas y los primeros puntos rumbo a Los Ángeles 2028 en el bolsillo, el judo español para ciegos ya ha dado el primer paso de un camino que será largo. La siguiente estación llegará a principios de agosto con el Europeo de Heidelberg (Alemania).










