
Dos finales, dos medallas y un nuevo paso hacia la élite. Maya Alcaide, con solo 17 años, ha convertido el Open Internacional de Brasil en otro escenario para confirmar su imparable progresión en el bádminton paralímpico. La cordobesa regresa de São Paulo con una plata en dobles mixto WH1-WH2, junto al brasileño Marcelo Alves Conceição, y otra en individual en la categoría WH2 -jugadoras en silla de ruedas-.
Un doblete plateado que resume a la perfección su evolución. La temporada ya le ha dejado siete medallas internacionales: la plata de Vitoria, los bronces de Toledo y Praga, la plata del Open de Francia y las dos preseas de ahora. Ya en 2025, su primer año en la élite, logró otros tres metales. La andaluz demuestra que no es solamente una promesa, sino una realidad que empieza a hacerse un hueco entre las mejores jugadoras del mundo.
En la fase de grupos terminó como líder después de imponerse a las brasileñas Ana Gardenia Lima, por 21-7 y 21-8, y María Fernanda Alves, por 21-15 y 21-17. En cuartos de final la española superó a Leticia Barboza Sanches por 21-14 y 21-12 y se ganó un puesto entre las cuatro mejores. Entonces apareció Annika Schroeder. La alemana no era una rival cualquiera, Maya había perdido con claridad los tres enfrentamientos anteriores.
Pero la cordobesa decidió cambiar el guion. Y lo hizo desde el primer volante. En un partido de enorme exigencia, se llevó el primer set por 21-18. Era, además, la primera manga que conseguía arrebatarle a la germana. Schroeder reaccionó y niveló el partido con un 18-21. En el tercer set, Maya volvió a mostrar la madurez que está marcando su progresión. No perdió la concentración, mantuvo la iniciativa y dominó los intercambios desde el comienzo. El 21-13 definitivo certificó su clasificación para la final.
La número uno esperaba en la final
La recompensa fue una final de máxima dificultad. Al otro lado de la pista estaba Pilar Jáuregui, número uno del ranking mundial y una jugadora que había derrotado a Maya en los cinco enfrentamientos anteriores. La cordobesa salió sin complejos, plantó cara, arriesgó y volvió a demostrar que su techo todavía está lejos de estar definido. Pero esta vez la experiencia y el nivel de la peruana terminaron imponiéndose (13-21 y 10-21).
Maya se quedó con la plata, una medalla valiosa no solo por el resultado, sino también por lo que significa para su progresión y para sus aspiraciones de seguir escalando posiciones en el ranking mundial y acercarse al Top 8.
Unas horas antes de disputar la final individual, la cordobesa había afrontado otra final. Esta vez, en dobles mixto WH1-WH2, junto al brasileño Marcelo Alves Conceição. La pareja era prácticamente una incógnita. Era la primera competición que disputaban juntos y la alianza había surgido por la ausencia del onubense Paco Motero, compañero habitual de Maya en esta modalidad.

Sobre la pista, sin embargo, las dudas desaparecieron rápidamente. La pareja hispano-brasileña lideró la fase de grupos con tres victorias y sin conceder un solo set. En cuartos de final superó por 21-12 y 21-12 a los brasileños Osvaldo Crema Junior y Milani Maria Silva. En semifinales volvió a exhibir autoridad: 21-9 y 21-15 ante los también brasileños Romulo Henrique Sousa y Maria Gilda dos Santos. Y en la final, se toparon con los peruanos Pilar Jáuregui y Michael Vargas, ante los que perdieron por 18-21 y 14-21, para llevarse otra plata.
“Estas dos medallas, sobre todo la individual, significan mucho para mí. Conseguí ganar a la alemana, algo que nunca había hecho antes, y eso me hace darme cuenta de que todo el esfuerzo y sacrificio tienen su recompensa y de que, poco a poco, voy alcanzando el nivel que quiero. Todavía me queda muchísimo para estar donde quiero, pero estos resultados hacen que nunca me desmotive y que mantenga la disciplina para seguir trabajando”, ha señalado.
Detrás de las medallas hay una historia que explica buena parte de la personalidad competitiva de Maya. Nació con espina bífida y, a los 13 años, quedó en silla de ruedas después de someterse a una novena operación. Fue en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo donde descubrió casi por casualidad el bádminton. Aquella primera aproximación terminó convirtiéndose en una pasión que ahora avanza a una velocidad vertiginosa.
Buen papel de la selección española
El resto de la expedición española también dejó buenas sensaciones en São Paulo. En la categoría individual masculina SH6, reservada a deportistas con estatura baja, Manuel Serrano protagonizó una espectacular remontada en octavos de final ante el alemán Robin Weiler. El malagueño levantó el partido para imponerse por 16-21, 23-21 y 23-21. Su recorrido terminó en cuartos, donde se encontró con el brasileño Vinicius de Oliveira, uno de los grandes referentes del cuadro. Serrano cayó por 12-21 y 7-21.
En la misma categoría, Álvaro Rodrigo se despidió en octavos tras perder ante el brasileño Gabriel Lucas Batista da Costa por 17-21, 21-19 y 9-21. El valenciano cerró así una primera experiencia internacional positiva, con sus primeras victorias y una presencia en las rondas eliminatorias.
También alcanzaron los cuartos de final en dobles masculino Serrano y Rodrigo. La pareja española completó un torneo sólido y cayó ante los brasileños Dheyvid Bisto de Almeida y Vinicius de Oliveira por 11-21 y 19-21.









